AMMAN

    

     La capital de Jordania está asentada sobre varias colinas, actualmente mas de veinte. Al parecer, una ordenanza municipal prohíbe hacer edificios de mas de 4 plantas de modo que el espacio se cubre de casas de alturas similares sin orden ni concierto. Casi todas de un color terroso similar al fondo de esta página.

     Tras visitar Jerash la siguiente parada fue el teatro romano de Amman, embutido en plena ciudad, bastante bien conservado y con dos museos en su interior, uno dedicado a las tradiciones populares y otro a la historia del país.

     La siguiente parada fue la ciudadela, unas ruinas en cuya restauración a participado el gobierno español, incrustadas en lo alto de una de las colinas con unas vistas magnificas de la ciudad

 

     Aun nos dio tiempo de hacer una visita panorámica de algunos de los barrios de la capital, los mas pudientes con mención especial al barrio de las embajadas y una en particular, la de Estados Unidos que, al parecer, es una atracción original. Mas me hubiese gustado haber visto los barrios antiguos y las grandes mezquitas pero el guía estaba empeñado en enseñarnos la parte "in" de la ciudad.

    Finalmente y bien entrada la tarde, por fin almorzamos en el restaurante Don Quijote, en realidad se llama Tawaheen al-Hawa pero por la figura de un molino en su exterior se le ha quedado ese otro nombre. Es el restaurante donde llevan a todas las excursiones españolas, ya era muy tarde y estaba vacío pero teniendo en cuenta que era ramadán es posible que, es esta época, solo sea frecuentado por turistas. La comida, muy rica, y a buen precio.

     El hotel asignado en Amman fue el Regency Palace, un 4 estrellas correcto pero con cierto regustillo antiguo y un poco decadente. En su gran piano-bar pasamos algunas tardes degustando un cara cerveza o algún combinado.